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La Nación
- Noviembre de 2009
Fusión, sin pretensiones
y con talento
Carlos
March, Florencia Otero y Germán Tripel conciben
un precioso musical en el Velma Café
Con:fusión (cuando la mentira es la verdad).
Idea y arreglos: Florencia Otero y Germán Tripel.
Dirección y monólogos originales: Carlos
March. Intérpretes: Otero, Tripel y March.
Dirección musical: Adrián Sánchez.
Músicos: A. Sánchez, Javier Biscione,
Guillermo De Medio y Gastón Widmann. Trasnoche
del viernes, a la 0.30, en Velma Café. Duración:
70 minutos.
Nuestra opinión: muy buena
De entrada no se sabe si uno fue a ver un recital
o una obra de teatro. De todos modos, ante esa primera
"confusión" se siente más
que bien. Pero de a poco, el espectador se dará
cuenta de que fue inducido en un show que no tiene
clasificación, pero que envuelve en una atmósfera
tan dulce como preciosista.
No hay argumento, sólo una idea sencilla: una
pareja desde que se conoce, se une, se rompe y se
vuelve a unir. Con una especie de "conciencia",
a lo Pepe Grillo, que los incentiva, les habla a los
oídos y, sin uno darse cuenta, se vuelve el
reflejo del pensamiento del espectador. Porque la
relación que se demuestra en la dramaturgia
es sencilla, sin cursilerías pero, a su vez,
tierna y directa. Y eso es lo que expresan en su relación
escénica Germán Tripel y Florencia Otero,
dos de los protagonistas de Rent . No importa si son
o no pareja en la vida real. Lo verdaderamente importante
es que en el planteo ficcional (obviamente, con mucho
distanciamiento también) reflejan amor intenso.
Las canciones son vehículo y tránsito,
y estos personajes reflejan sus estados de ánimo
y sus distintas fases afectivas a través de
situaciones breves y simples, ilustradas intensamente
por una banda que se hace sentir, en el sentido emotivo
de la palabra.
Es que los arreglos musicales que la misma pareja
protagónica hizo de un gran puñado de
temas conocidos, del rock, el pop y el jazz, son tan
impecables como inteligentes. El título, Con:fusión
, remite a eso. Casi todos los cuadros musicales son
nada más ni nada menos que la fusión
de dos canciones sin aparente relación, pero
con mucha unión. Sostienen la música
original o la subvierten, según el caso, y
eso es lo interesante de la experiencia. Nada es previsible.
Pueden mezclar "La bifurcada", de Memphis,
con "Hit the Road", de Ray Charles; o "You
got it", de Lucas Grabeel, con el hit "Pretty
Woman". Algunos de estos momentos se disfrutan
no sólo por la genialidad de sus composiciones
sino por esa trenza melódica que lograron,
sin capricho, con buen gusto.
En algunos casos, Tripel y Otero hasta se unen a March
(convengamos que tiene mucho musical a cuestas) para
compartir algunos temas y el trío vuelve hermosas
a esas fusiones. Con sus potentes voces, ellos le
ponen estilo a "Over the Rainbow" y "Wonderful
World", y March -discreto y tranquilo- la interviene
con ternura. Del mismo modo, un momento sublime del
show es aquel en el que cruzan "Summertime",
de George Gershwin, con "¿Qué ves?",
de Divididos. Los acordes, con la participación
activa del guitarrista Adrián Sánchez,
se vuelven un placer al oído y el montaje tiene
la misma musicalidad. En el momento más álgido,
cada uno de los intérpretes va desapareciendo
como en soplidos, hasta que el zapateo de March se
vuelve percusión y cambia el eje de atención,
para desaparecer y regresar todo a su lugar. Es un
alarde de talento y creatividad que el público
agradece en forma estruendosa. En forma constante
los intérpretes buscan elementos para agregar,
sorprender y enriquecer. Pero nutren, no decoran.
Talento
Con:fusión es un ejemplo de cómo se
puede hacer un musical con poca gente y poco artilugio,
cuando el talento es suficiente. Carlos March se ocupó
del montaje, de los monólogos y del eje dramático.
Su puesta tiene lo necesario y se revela como un estilista.
Vuelve cómplice al público en su papel
de "conciencia" y es muy generoso. Por su
parte, Florencia Otero y Germán Tripel se mueven
muy cómodos en escena, son simpáticos
y tienen gracia. A su vez, saben muy bien qué
es lo que están cantando y le dan verdadero
valor a las letras. Eso hace que, aunque algunas sean
en inglés, el espectador entienda o sienta
qué se está diciendo. ¿Qué
decir de sus voces? Formidables. Otero, sin dudas,
será pronto una granfigura del género.
Pablo Gorlero
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